La pólvora en los delanteros ches ha dado más que una alegría en estos encuentros a la afición valencianista
Acababa la temporada 2014/2015 con una temporada grandiosa de los atacantes del Valencia, sobre todo de Paco Alcácer, que metía goles que daban más que 3 puntos. No solo él, sino también hombres como Feghouli, Parejo, e incluso los centrales Otamendi y Mustafi daban alas a un Valencia de Champions. Esa alegría consiguió saltar el primer obstáculo en la eliminatoria frente al Mónaco, que dio acceso a la Champions a costa del Mónaco, con un acertado Negredo que dejó prácticamente uno de los goles de la temporada "taronja".
A partir de ese momento, la delantera valencianista se pinchó como un globo, por los pocos goles que metía el equipo. Negredo no conseguía acertar, Rodrigo Moreno tenía en su cabeza una portería de waterpolo, Feghouli no era el mago de la banda derecha y Santi Mina no terminaba de cuajar. Quizás solo Alcácer y Parejo tiraban del carro con sus goles, como ante el Celta o frente al Sporting en El Molinón.
Pero todo ha cambiado a partir del partido que significó cortar la racha de 11 partidos sin ganar frente al Espanyol. A pesar de remontar el encuentro, se vio otro Valencia con las asistencias de Feghouli y Cancelo, los desmarques de Álvaro Negredo, la velocidad y el gol de Cheryshev, o las pillerías de Alcácer. Un Negredo en estado "olvidar a Nuno" demostró que sus goles pueden dar tres puntos. Puntos y una eliminatoria como se demostró en dieciseisavos frente al Rappid de Viena. Negredo marcaba, Rodrigo salió y consiguió su gol, Parejo corría y André Gomes sacaba su clase a deslumbrar. Pero si hay un hombre que destacó, un joven hecho en Vigo fue Santi Mina: uno de sus mejores encuentros en la entidad valencianista supuso sus dos goles marcados y tres asistencias a sus compañeros en ese 6-0 que, excepto sorpresa, avanzará al Valencia a los octavos de la UEFA Europa League.
Redactado por Álvaro Rodríguez (@alvaritorod96)
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