Uno puede tener un prejuicio de una persona cuando la estamos viendo, por ejemplo, que se está aburriendo. A veces, con ver un segundo la cara de una persona, la define un poco, por lo que nos podemos dar cuenta que a veces no es tanto lo que se dice o hace, sino qué impacto tiene sobre la misma.
Cuando por ejemplo se va a dar un discurso, no se trata de ver tanto qué es lo que se va a decir, sino cómo se va a decir para poder influir en las personas. La forma en la que uno habla, cómo va cambiando los tonos de voz, el movimiento de las manos, todo hace que los demás se interesen en lo que se está diciendo. Por lo tanto, al tener una cierta postura ante lo que se está haciendo o diciendo, habla de que no solamente le estamos mostrando algo al otro, sino que mi lenguaje corporal me está diciendo cosas a mí mismo, porque todo el tiempo estamos segregando hormonas (de crecimiento, cortisol, dopamina) que son hormonas que nos generan estados de ánimo. Cuando una persona tiene depresión, la dopamina baja, por eso existen los antidepresivos que se encargan de regular el nivel de dopamina; otro factor, es que la persona que sufre de depresión se la pasa todo el tiempo recostada, y lo único que se logra con ésto es retroalimentar la depresión. En cambio, la persona que realiza actividad física se siente mejor.
Otro ejemplo, cuando un jugador gana abre los brazos hacia arriba; ésto no es una conducta aprendida, sino que es algo instintivo del del ser humano. Las posturas son siempre amplias, abiertas.
Un primer paso de todo crecimiento es empezar a hacer algo diferente, algo que no venimos haciendo, porque es un primer paso aunque cueste. Si en un entrenamiento tiro fuera de la cancha una pelota, decirse: “vamos la próxima”, “vamos, otra vez”, las veces que sea necesario. Hay que cambiar el entrenamiento, que sea algo que en el momento en el que no sale algo, me empiece a alentar, y de esta forma, vamos a no sólo lograr ver las cosas más positivas, sino que nos vamos a sentir mejor anímicamente y posiblemente (de acuerdo a las aptitudes del jugador) logre cometer menos errores.
En un partido donde al rival no podemos encontrarle una debilidad para ganarle, hay que tratar de alentarse y seguir intentando, porque en algún momento el rival va a bajar la intensidad del juego, ya que es muy difícil que mantenga al 100% su concentración y timing durante todo el partido. Las relaciones son complementarias, es decir, no puede haber dos personas que mantengan por mucho tiempo dos decisiones de poder, es imposible. Porque uno percibe lo del otro, y automáticamente si una persona por ejemplo se enfrenta a otra, la segunda va a bajar la mirada porque es instinto.
La hormona del estrés, que es el cortisol, lo que produce en el cuerpo es cansancio, decaimiento, el cuerpo tiene más tendencia a debilitarse. El estrés está relacionado con la ansiedad; también, al estar en un estado de alerta constante, hace a la supervivencia de la persona. Si una persona no está alerta, no tiene un mecanismo de alerta, no tendría reacción ante un hecho de ataque. En el cuerpo pasan un montón de cosas; algunas más extremas, que son las que son las que hacen a la supervivencia. Cuando uno se paraliza es porque hay exceso de cortisol, que es lo que a veces ocurre cuando se compite; “los nervios paralizan”, “no siente la derecha/revés/saque”, “se encoge el brazo”, “falta movilidad”. Ante esta situación, lo que se puede hacer es primero manejar la situación.
Muchas veces nos preguntamos cómo puede ser que algo que hace a la supervivencia del ser humano nos pueda bloquear tanto. Lo que se ve es que la persona se activa de manera negativa, porque no le da un sentido a la situación de peligro. Todo ésto se activa porque se le da mucho lugar a todo lo que estamos sintiendo. Una frase muy común es: “Perder es una forma de morir”.
Por lo general, los jugadores no se dan cuenta que todos los días hay revancha para corregir errores (técnicos, tácticos, de conducta, entre otros), ya sea en el entrenamiento o en otro torneo, y además, es un deporte en el que el resultado se puede revertir y el tiempo de partido es ilimitado. Los jugadores que tienen tranquilidad en el partido, es porque están jugando en el presente. En cuanto a la anticipación, ya estamos pensando en el futuro (Por ejemplo: si me quebraron el saque y me digo que ya perdí), y como la cabeza está en otro lugar en vez de ir punto a punto, es muy probable que lo pierda.
Hay resultados a corto, mediano y largo plazo. No hay que empezar el punto si la cabeza no está dentro de lo posible equilibrada. No podemos gritar en el medio del partido “qué corto estoy jugando”, “no me puedo mover”, porque estamos dando información al rival.
Existe un lenguaje que es interno, que es el de la propia concentración, y ésta hace al lenguaje corporal, y a su vez, el lenguaje corporal hace a la conversación interna. Es una dinámica en la cual, se están todo el tiempo interactuando. Por lo tanto, si el jugador tiene miedo, debe fingir que no lo tiene, para que el rival no se de cuenta lo que le está ocurriendo.
Se debe jugar en el presente y no precipitarse, ya que todo lo que ocurre es interno y no debemos dejar que se proyecte en la realidad; aunque la realidad que se ve como jugador, no es la misma realidad que se ve fuera de la cancha.
Todas las manifestaciones que se ven en la cancha, es el sentido que le da el jugador a la situación. Utilizar la respiración como recurso es fundamental para estar en el presente y lleva al jugador a desenfocar de lo que está pensando, además que baja los niveles de estrés, el jugador se oxigena y se carga de energía, y se empieza a sentir mejor.
En el tenis no hay casi comunicación verbal, sino más bien corporal, todo se transmite con el cuerpo. La fobia hace que el sistema parasimpático se altere, por lo tanto, a lo que a uno más le tiene miedo es a lo mal que se va a sentir, más que al animal en sí. El fóbico no espera a llegar al pico máximo de ansiedad para que luego empiece a bajar para nivelarse, sino que se va antes, entonces nunca experimenta que ese nivel no existe. Lo mismo ocurre en la cancha, cuando el jugador “tira el partido”, porque no enfrenta lo que le está ocurriendo. La ansiedad si no llega a su pico, la próxima vez, la experiencia se vive peor, porque ya se sabe qué fue lo que ocurrió la vez anterior, y la sensación va a ser peor.
Por lo tanto, cualquier miedo o sensación negativa va a pasar, hay que esperar que llegue a su pico y cuando baje, nos vamos a sentir mejor. Hay que tener en cuenta que ésta situación hay que acompañarla con la respiración, para lograr estabilizarse internamente.
Redactado por Macarena Millán (@MaacaMillan)




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