París fue la sede del partido entre Irlanda y Suecia en el que se vieron cosas muy interesantes después de un análisis futbolístico. Irlanda se hizo dueño y señor del partido desde el primer minuto de juego y no dio opciones a Suecia en ningún momento. Quería asegurarse los tres puntos y estuvieron avasallando la portería del meta Isaksson.
Empezó la segundo parte e Irlanda continuó con su plan de juego. Hoolahan, Hendrick y Walters hacían auténticos rotos entre líneas. Suecia se defendía como podía pero no fue suficiente. Poco después de la reanudación el jugador del Norwich City, hacía el 1-0 en el marcador a favor de los de Martin O'Neill. Hoolahan se vestía de héroe con esa bola imparable para el portero sueco.
Pero Irlanda después del gol se equivocó y tomo la peor decisión posible. No buscó el segundo, si no que se centró el ahorrar fuerzas y dio un paso atrás. Eso lo aprovechó Suecia y salió a la desesperada a por el empate. Lo que quedó claro, que sin Ibra, Suecia no es nadie. Tuvo que ser él, el gigante sueco. Después de zafarse de la presión de sus marcadores que no le habían dejado pestañear siquiera en todo el partido, se vistió de extremo y puso un centro a Larsson que el central irlandés Clarck, remató en su propia portería en el intento de despeje.
Poco más sucedió después del empate sueco. Los dos se conformaron con el punto. Injusto desde mi punto de vista ya que Irlanda mereció muchísimo más después de una primera parte de escándalo. De todos modos, Irlanda no consiguió mantener la ventaja por no seguir con el ritmo asfixiante que había planteado a lo largo del encuentro y eso le pasó factura. De los errores se aprende.
Redactado por Marco Antonio Osado (@Marco25112)
No hay comentarios:
Publicar un comentario