Francia venció a Albania en Marsella como nos lleva mostrando estos últimos días, sufriendo. Los de Deschamps no jugaron un gran partido, sino todo lo contrario, su juego era dominador pero escaso de ocasiones claras, lo cual provocó que la afición gala no estuviera del todo satisfecha mediante el transcurso del partido. Deschamps sorprendió a todos cuando una hora antes del encuentro confirmó la alineación que sacaría, exceptuando en el once de los anfitriones a sus dos estrellas, Paul Pogba y Antoine Griezmann, los cuales entrarían en la segunda parte.
Albania por otro lado un partido más que aprobado, con una solidez defensiva envidiable, contras rápidas y creando peligro cada cierto tiempo aprovechándose del equipo francés con esa táctica; llegaron a hacer temblar a Lloris con un disparo al palo en el segundo tiempo.
El partido cogió un ritmo nuevo cuando empezó la segunda parte, el futbolista del Manchester United, Anthony Martial, salía del campo para dejar su lugar a Pogba, que comandó con discreción al equipo hasta la salida de la perla francesa, Griezmann, que revolucionó el partido. Ambos equipos escogieron una etiqueta nueva para este final de partido, Francia la de dominador, la del ataque, la del fútbol rápido y la de la paciencia; Albania la de la jaula, el encerrarse atrás pero con sentido, la solidez. Estas etiquetas son las que decidieron el partido, cuando un equipo no para de atacar siempre marca, por ello, cuando tan solo faltaban dos minutos para el 90' de partido, la cabeza de Antoine Griezmann conectó a la perfección con el esférico para enviar el balón al fondo de las mallas y así definir el partido y dar la victoria a Francia. Con el partido ya finalizado y Albania lamentando lo injusto que pudo ser el fútbol para ellos, Dimitri Payet, tras un pase de Gignac, gambeteó con el balón para acabar mandando el balón al fondo de la portería de Marsella.
Redactado por Juan Gil de Peralta (@juan_gil_13)
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