Getafe
y Eibar empataron a 1 en el partido inaugural de la trigésima jornada de la
Liga BBVA. Eran ya 9 partidos los que acumulaba el Getafe sin conocer la victoria,
y todos, tanto jugadores como afición confiaban en que ayer se rompiera tal
racha, pero no fue así. Ya son 10 partidos los que el conjunto azulón acumula
sin ganar, 2 puntos de 30 posibles, y la salvación se antoja cada vez más
complicada.
Era un
partido clave y el Getafe empezó apabullante, en dos ocasiones avisaron los
arietes azulones a Asier Riesgo. Como dice el refrán, a la tercera va la
vencida, y Velázquez, clave en estos últimos partidos, hizo el primero con un
cabezazo inapelable que llevaba el éxtasis al Coliseum. Tras el gol, el Getafe
bajó dos marchas, pagando los excesos que en los primeros 10 minutos había
vivido su fatigado corazón. El Eibar cada vez se hacía más grande y cada vez
llamaba con más insistencia al marco de Vicente Guaita, que aguantaba a duras
penas las embestidas armeras.
Al
descanso, el marcador era favorable a los locales, pero no así el juego y las ocasiones,
que a partir del cuarto de hora se mostraron por parte del Eibar. Tras los 15
minutos de refresco, el Getafe continuó con su torrija. El público veía poco a
poco como el partido iba teniendo cara de empate, y apretó intentando llevar a
los suyos en volandas hacia la victoria, aunque a la vista estuvo que no lo
logró.
La
defensa del Getafe sostenía a duras penas al equipo, y también al sueño de todos
los azulones, que de manera contraria a la lógica, se veía más lejano con el
inevitable paso del tiempo. El juego se caldeaba poco a poco, los centrales
eibarreses, Ramis y Mauro Dos Santos, curtidos en mil batallas, tiraron de
picardía para sacar de quicio a los jugadores locales. Pese a la mejoría del
Eibar, el Getafe contó con dos mano a mano, errados por Álvaro Vázquez, que se
lamentó profundamente tras el partido.
El
Eibar merodeaba el área del Getafe, y aunque no creaba demasiado peligro,
inquietaba a todo el Coliseum. Tanto fue el cántaro a la fuente que acabó por
romperse, y Borja Bastó culminó de manera elegante un centro de Inui, que tuvo
fortuna recibiendo un balón franco gracias al rebote de un defensor getafense.
Y se hizo el silencio, y bueno, también se hicieron los pitos. El sueño se
desplomó por completo, convirtiéndose en una terrible pesadilla que parece ser
eterna. Las lágrimas se empezaron a ver en el Coliseum, señas de una situación
que se antoja insuperable.
Gracias
a este punto, el Eibar continúa firme en la media tabla, mientras que el Getafe
sale momentáneamente del descenso.
Redactado por David (@chiky_DMG18)
Redactado por David (@chiky_DMG18)
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