Tablas en El Sadar tras un partido de vértigo, del cual el Real Zaragoza sale reforzado. Muchas ocasiones para ambos conjuntos; partido muy intenso. De alto voltaje.
Llegaba el conjunto maño al choque de esta tarde tras dos victorias frente a rivales de la parte de arriba y con buenas sensaciones. Todo lo contrario a Osasuna, que ansiaba una victoria en su estadio. El Sadar se vistió de rojo, y, desde el principio, se sintió el ambiente característico que suele acompañar los partidos en Pamplona. Y más si el adversario es el Real Zaragoza.
La primera parte no destacó por su juego, sino por la intensidad de los dos conjuntos. Intensidad que no supo manejar el colegiado del encuentro, Eiriz Mata, quien permitió, en varias ocasiones, la dureza empleada por el cuadro navarro; los jugadores se iban de rositas tras cometer faltas merecedoras de algo más. Eso sí, aunque ningún equipo lograra tener el balón durante mucho tiempo -no existió continuidad en el juego- sí que hubo algunas ocasiones claras: Ángel, Pedro y Cabrera por parte del cuadro visitante y Otegui para los rojillos. Las tres del Zaragoza salieron rozando el palo, mientras que el mano a mano de Otegui, de 17 años, fue parado por un inmenso Manu Herrera, vital en el punto cosechado por los blanquillos.
Cuando parecía que nos íbamos con resultado gafas al descanso, o incluso con gol del conjunto local, pues creaban sensación de peligro cada vez que sus atacantes se adentraban en campo contrario, Culio teledirigió un pase medido a Manu Lanzarote, quien elevó el balón por encima de Nauzet con una sutileza exquisita. Era el 0-1 en el minuto cuarenta y uno. Así marchábamos a vestuarios.
En la segunda mitad, Osasuna consiguió adelantarse rápidamente en un saque de esquina. Fue el central David García, quien, con un gran cabezazo, ponía las tablas en el marcador. 1-1 en el minuto cuarenta y siete. A raíz de ese gol, el domino total fue del Osasuna, aunque sin crear muchas ocasiones claras. Manu Herrera, el mejor del Zaragoza, apareció cuando debía, sacándole un mano a mano a Pucko.
Los cambios del cuadro visitante no tuvieron trascendencia en el juego: ni Sergio Gil ni Dongou consiguieron aportar nada. Por otro lado, De las Cuevas sí demostró su calidad saliendo desde el banquillo en el conjunto navarro. Incluso le anularon un gol, que bien podría haber subido al marcador, pues no se encontraba en fuera de juego -eso sí, era muy difícil para el linier, pues si es dudoso en la repetición, imagínense en directo-.
Cabrera fue expulsado en los minutos finales del encuentro por doble amarilla. Osasuna apretó y buscó los tres puntos hasta el final, pero el Zaragoza no se quedó corto defendiendo el empate. Finalmente, reparto de puntos, que beneficia más al Real Zaragoza, pues se podría decir que, tras analizar el desarrollo y los acontecimientos del partido, el punto sabe a victoria. Osasuna, sin embargo, pierde una ocasión para lograr ganar de una vez por todas.
En definitiva, el Real Zaragoza sabía que no se iba a encontrar un partido fácil, y ha competido, ha luchado, ha defendido, y ha conseguido un valiosísimo punto. No ha jugado bien, no lo ha hecho. No ha tenido el balón, tampoco se ha sentido a gusto sobre el terreno de juego. Pero, la sensación es la de que no ha perdido dos puntos, sino la de que ha ganado uno. Ahora, a hacerlo bueno en casa.
Redactado por Ricardo Nuez (@RicardoNuez96).

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