domingo, 28 de febrero de 2016

Analizando el futsal IV: No todo son filigranas

Muchas veces nos codeamos en las imágenes de Falcao o Ricardinho haciendo alguna filigrana, o alguien haciendo un caño como si se tratara del patio del instituto, pero en este Analizando el futsal, vamos a ver la importancia de los diferentes factores que se tienen que tener en cuenta para jugar a fútbol sala.                                          



Siempre es bonito para la vista ver mucho espectáculo, muchos recursos complicados los cuales solo pueden hacer gente que ha dedicado muchas horas para ello, pero el foco de atención no se debe hacer solo a ello, ya que hay muchos más factores importantes que la gente pasa por alto. Como bien dice gente como Xavi Passarrius o Javier Lozano, no solo se trata de técnica individual, y aquí veremos los diferentes conceptos para valorar a un jugador en su totalidad, sin mencionar lo que mucha gente sólo ve: la técnica. 

El juego sin balón

Por el simple motivo de que es una pista pequeña, mucha gente se piensa que en los deportes de polideportivo, en este caso el fútbol sala, no se corre, pero eso no es nada cierto. El fútbol sala es un deporte que no solo se juega con los pies, ya que la cabeza y el razonamiento de las diversas situaciones hace que sea un deporte más complejo. Por ello, si vemos minuciosamente los movimientos de un jugador sin balón en cualquier equipo que tenga un nivel mínimo, podemos ver la cantidad de fintas sin balón que se hacen para ofrecer el pase.

¿Por qué? Muy sencillo, en el fútbol sala jugamos menos jugadores, la mejor manera de defender un resultado no es encerrándose, sino teniendo la posesión del balón. Hacer una simple finta, puede facilitar mucho la salida de presión, y la posesión. El simple hecho de poder controlar el balón con un metro de ventaja, hace que puedas acabar la jugada de diferentes maneras, buscando al pívot, buscando una paralela, volviendo a empezar jugada con el cierre... Podemos pasar de una finta a un movimiento de segundo palo, donde en el 90% de los casos en los que no se defiende bien acaba en un gol sencillo y efectivo. Un claro ejemplo de este factor es el jugador del FC Barcelona Lassa Gabriel, que con su movimiento sin balón facilita mucho la tarea a sus compañeros. 

El marcaje individual

No todo es atacar, así que ahora toca repasar el factor defensivo. Un buen marcaje es clave para anular el ataque rival, pero hay que saber cómo actuar. Lo que diferencia a los buenos jugadores defensivos del resto, es la capacidad de lectura del partido y del oponente, es decir, saber cuando anticiparse, aguantar al pívot, cómo defender a alguien que te saca más cuerpo... Es algo obvio, pero algo en lo que muchos jugadores fallan por tozudez, y puede que por ansia.

La colocación defensiva

Un equipo en sí es una estructura, donde diferentes jugadores y diferentes personas del cuerpo técnico unen sus cualidades y defectos, para conseguir un objetivo, y hacer de esa estructura impenetrable, pues en el caso de la colocación defensiva, pasa lo mismo. La importancia de mantener la estructura defensiva pese a las rotaciones rivales es clave, clave para no dejar un hueco libre en el que el rival pueda atacar. Este detalle hace que muchas veces la jugada ofensiva del rival se tercie, y en muchos casos, acabe en un balón recuperado en tu equipo. Por ello, es importante cerrar el medio y seguir individualmente cuando haga falta, ya que hace que tu defensa sea muy dura de roer. Otro detalle importante que la gente pasa por alto, es la altura en la que estas defendiendo. Es muy importante saber cuando defender en tres cuartos de pista, en media, o encerrarte si es necesario en tu campo. 

La comunicación

Posiblemente el factor más importante de todos, es clave para todo: crear jugadas, defender, o aclarar la situación del partido. En los jugadores, es muy importante comunicarse, ya que de una buena comunicación, puede surgir una jugada ofensiva que puede acabar en gol, o puede surgir un error corregido a la hora de defender, que en tu caso te afavorece para que el balón no entre en las redes de tu portería. En las situaciones que sean -ofensivas o defensivas-, puede suponer clave que el simple gesto de hablarle a tu compañero sobre lo que tienes planeado hacer, provoca una mayor efectividad dentro del campo. Saber qué decir según la situación, y saber qué decir para un objetivo, supone una pequeña victoria en cada caso que acaba con un resultado satisfactorio. Como muchos veteranos dicen, es mejor que muchos compañeros se cansen de tu voz, que no sellar tu boca.

                                      

Por estos y muchísimos más factores no comentados, estos datos pueden facilitar al espectador sobre su valoración personal de un jugador. La cual, puede acabar agradando, o disgustando. 

Por Joan Cebrián (@MrMotijoan)

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