Un cabezazo del internacional angoleño tras un perfecto servicio desde el córner de Roberto Trashorras otorga una victoria merecida al conjunto de Paco Jémez
A pesar del sacrificio de un centrocampista, puesto que Paco Jémez decidió en Anoeta volver a un más ordenado 4-4-2 que al alocado 3-5-2 que estaba desplegando en las últimas jornadas, el mago de Rábade se sintió mucho más arropado y comenzó a mover a su equipo con su habitual maestría –el 10 rayista completó 46 pases en la primera mitad, más del doble que el que más en la Real Sociedad (Esteban Granero, 21)–. Este dominio rayista no se concretó en ocasiones hasta los últimos minutos del primer acto, en el que los de Paco Jémez pudieron lograr el primer tanto del encuentro.
Primero un disparo de Trashorras que salió envenenado tras golpear en Iñigo Martínez. Primer aviso. A renglón seguido, el centrocampista gallego puso un sensacional servicio desde el córner con dirección a la cabeza de Alberto Bueno, que no supo direccionar el balón a la red. Y, por último, la mejor acción de la primera mitad, una rápida combinación de todo el ataque franjirrojo que terminó con un pase de la muerte de Kakuta que casi mata del susto a Manucho. Al internacional angoleño le temblaron las rodillas cuando lo más sencillo era enviar el balón al fondo de las mallas. Todo lo contrario que lo que sucedería en la segunda parte del partido.
La Real, por su parte, fue una sombra del equipo que desarboló al Real Madrid rosa, que superó al desconocido Atlético y que aguantó la tristeza del Barça imponiéndose hace menos de un mes. David Moyes, que no se sentó en el banquillo al estar sancionado por su expulsión en la Copa del Rey, apostó por hacer daño al Rayo mejorando el juego exterior del equipo. Así, el escocés optó por Carlos Vela por banda derecha y Xabi Prieto por izquierda –el gran capitán ha disputado ante el Rayo su partido nº 400 con la camiseta txuri-urdin– en un intento de llevar el balón con la máxima de las garantías hacia el delantero centro del equipo, Imanol Agirretxe. Pero nada. Solo un disparo del ‘killer’ de Usúrbil tras darse la vuelta de manera sensacional fue el bagaje de los donostiarras en la primera parte.
En la segunda mitad, un par de buenas llegadas de la Real desde la banda pero siempre neutralizadas por la dupla defensiva del Rayo en Anoeta, un Abdoulaye Ba que demostró una perfecta sincronización con Zé Castro, auténtico capo de los de Jémez en defensa. Así fueron pasando los minutos y aumentando la convicción del Rayo en llevarse la victoria. Tampoco disfrutaron de buenas ocasiones los franjirrojos pero por lo menos acertaron en la más clara. Cuando solo faltaban nueve minutos para la finalización del choque, un certero envío desde el saque de esquina del mejor del partido, Roberto Trashorras, lo aprovechaba Manucho para lograr el tanto de la victoria. El angoleño se elevó al cielo donostiarra con un salto salvaje que amedrentó a todos sus rivales y cabeceó a gol ante la inútil estirada de Gerónimo Rulli. Tres puntos que pueden valer su peso en oro al final de temporada para los de Paco Jémez y una nueva derrota para los realistas, que han mostrado un fútbol bastante preocupante.
Alberto Martínez. @SiempreRamosSi
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